¿Se agota la causa de la existencia humana en la cadena causal material del pasado y, por lo tanto, es nuestra existencia el efecto fortuito de los saltos de la evolución y procesos selectivos desde el átomo de Oxígeno hasta el cerebro humano? ¿O acaso esta mitad de la causalidad precisa también de la intencionalidad que opera desde el futuro y que, por consiguiente, hace discurrir la evolución hacia un objetivo predeterminado?
Para los cientificos este segundo supuesto es "
excesivo, demasiado hipotético"; para los filósofos el primero es "
insuficiente, muy pobre".
La enfermedad como camino
T. Deihlefsen, R. Dahlke.